Stephen, el rockstar, Hawking

Con 160 de IQ, el profesor británico descifró parte de las complejidades del universo y las hizo comprensibles para todos desde una silla de ruedas, hablando por medio de una máquina y convirtiéndose en un ídolo pop por más de 50 años.

 Bernardo Flores Heymann

Stephen_Hawking1Cuando pensamos en intelectuales, doctores y gente de abolengo en la rama académica la imagen que viene a la mente es probablemente una cara seria, corbata o moño –ahora que están de moda– y una grandilocuencia al hablar. Imaginamos gente con especial gusto por humillar a los jóvenes, escuchar su voz de manera repetida, y personajes adictos al efecto “ohhh” que provocan en los demás.

Sin embargo, en el último siglo, vienen a bote pronto, al menos cinco mentes increíbles que rompieron la cuadratura del esquema académico. Einstein con su poco interés por la moda, pero con gran pasión por la relatividad inherente a la vida, Umberto Eco con sus novelas, libros académicos y películas; Carl Sagan y Neil DeGrasse-Tyson cambiando la cosmovisión por medio de la televisión y el ya fallecido último rockstar de la academia, Stephen Hawking.

Capacidades diferentes

A los 21 años el entonces post-adolescente Hawking fue diagnosticado con esclerosis BHTlateral amiotrófica (ELA), lo que se traduce en parálisis total y lo que para muchos hubiera sido un freno en su vida. Con el diagnóstico vino una sentencia de muerte, los médicos no apostaban por más de 10 años. El caballero de la orden británica murió el pasado 14 de marzo, a los 76 años, 50 años después de haber recibido el veredicto de su muerte.

Si bien el señor Hawking tuvo sus deslices en la vida personal, su principal aportación al mundo fue el haber tenido la capacidad de ver al universo con claridad, comprenderlo y explicárselo a la gente para que asimilara los misterios de la física de manera simple. No por nada su libro Breve historia del tiempo fue un bestseller por casi cinco años.

Pero además de tener una mirada coqueta, y estar postrado en una silla de ruedas varios –quizá demasiados– años, el doctor Hawking tenía otras capacidades que lo hicieron único.

Por ejemplo, aunque en la preparatoria no fue un alumno destacado, en la universidad comenzó a destacarse, pero con un pequeño tema: se aburría mucho, por lo que se metió al equipo de remo.

De hecho, según las leyendas de su universidad, Stephen tenía una mente diferente y única, tanto que para aprender a hacer algo, no veía cómo los demás hacían las cosas, él las hacía a su manera. Su genial mente le dio 12 doctorados honoris causa.

Si somos políticamente correctos, las capacidades diferentes en la actualidad se refieren directamente a discapacidades físicas o motoras, pero también en este texto apelamos a una facilidad nata por comprender el cosmos y traducirlo en palabras digeribles.

Por ejemplo, a los 76 años, dos semanas antes de morir, el caballero de la Orden Británica, completó un último trabajo que se centraba en la comprensión y la posibilidad de los multiuniversos. Entonces pensemos, capacidades diferentes, sí pero más allá de las limitaciones físicas, quizá lo más relevante que podríamos analizar con este tema es si facilidad para analizar todo lo incomprensible y terminar tu vida con una sonrisa en la cara sabiendo que pudiste descifrar una mínima parte “de la mente de Dios”.

Ciencia, Dios y conocimiento

Hawking pasó de ser ateo, a ser agnóstico, y tener una relación tensa con la idea de un ser supremo. Y es que él creía que la física por sí misma podía explicar la creación el universo sin tener que invocar a una deidad que, hubiera plasmado un halo de vida y para comprobarlo, dedicó su vida adulta al estudio del Big Bang y la conformación de lo que hoy conocemos como cosmos. Según él, “antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico pensar que Dios creó el universo, pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente”. Si bien, durante sus 76 años de vida se dijo y contradijo en varias ocasiones, su nexo con la religión es constante en el hecho de la relación entre la ciencia y la creación divina.

De hecho, en 1988 con el libro que lo lanzó al estrellato, aseguraba que al entender la teoría de todas las cosas, el hombre entonces podría entender la mente de Dios. Pero 22 años después, él mismo indicó que el universo se creó de forma instantánea. De hecho, lo explicaba así: “El tiempo no existía antes del Big Bang, por lo que no había tiempo en el que Dios pudiera crear el universo”.

Pero su tirante relación con Dios lo llevó también a indicar que, si bien el universo se controla por las leyes de la física, alguien o algo debió haberlas decretado, pero quizá ese ente superior no interviene de manera constante para alterar lo que ya existía.

El rockstar Hawking

Fuera de su pensamiento superior, comprensión integral y capacidad de análisis, Hawking puede pasar a la historia como un académico rockstar por su carisma, la cantidad de gente que movía y su peculiar forma de enfrentarse a la vida.

Seamos realistas, si nos diagnostican una enfermedad crónico-degenerativa y la sentencia dictamina que moriremos antes de lo que se descifra un hoyo negro, es probable que la mayoría de la gente –incluidos muchos de nosotros– decidamos encerrarnos a lamentarnos de la tragedia de nuestra existencia. ¿Qué hizo el señor Hawking? Avanzar, seguir y tomarse los fracasos con humor y hacer su de su situación un vehículo de difusión del conocimiento. Con su peculiar voz robótica apareció en cuatro capítulos de Los Simpsons, siete en The Big Bang Theory, tres en Futurama, se interpretó a sí mismo en Star Trek y se quedó con las ganas de ser un villano dentro de la saga de James Bond.

Y, mientras que unos cantantes quieren ser enterrados con una botella de Jack, otros perpetuarse con su amplificador y muchos más guardarse bajo tierra con sus pertenencias más divinas, el profesor de Cambridge deseaba que su lápida mostrara la fórmula conocida como La Ecuación de Hawking, una fórmula que contiene el principal hallazgo del trabajo de toda su vida: que los agujeros negros no son negros en realidad, sino que tienen una especie de brillo que hoy se conoce como la Radiación de Hawking.

f

 

La memoria infinita

Si hay multiuniversos gracias a los hoyos negros que alteran de manera constante y creciente el universo, y si es posible que haya tantos “nosotros mismos” como universos, también hay mundos, Tierras y otros espacios en los que el Hawking no era un genio, otro en el que moría y uno más en el que se perpetuaba y se hacía uno con la máquina. Pero, más allá de las miles de teorías que podríamos comprobar (a la fecha solo se ha comprobado una de las tres de Hawking), su influencia en el mundo moderno dejó ver sus frases y filosofía de vida que, sin importar miles de existencias, ya quedaron grabadas en nuestra historia.

 

“Simplemente somos una raza avanzada de monos, en un planeta menor con una estrella promedio. Pero podemos entender el universo y eso nos hace especiales”.

 

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento”.

 

“He vivido con la idea de una muerte prematura por 49 años. No le temo a la muerte, pero tampoco tengo prisa en morir. Hay tanto que quiero hacer antes”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: