ZIGMUNT BAUMAN: EL CRÍTICO DE REDES SOCIALES QUE SE VOLVIÓ VIRAL

Patricia Montelongo

El pasado 9 de enero murió en Inglaterra Zigmunt Bauman, un destacado sociólogo, BAUMAN1
filósofo y ensayista, que criticó duramente las redes sociales. Y, ¡vaya paradoja!, su muerte se volvió viral en las redes de muchos países, incluyendo México.

Apenas en marzo del año pasado, con una lucidez notable para sus 91 años, Bauman dijo en una entrevista para el periódico El País: «Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa».

Decía que las redes sociales crean un sustituto de comunidad, que la gente cree tener amigos, pero, es tan fácil añadirlos o borrarlos… no se necesitan las habilidades sociales que uno desarrolla cuando está con la gente y se involucra en el diálogo y enfrenta dificultades. Llamaba «activismo de sofá» a ese pretender cambiar las cosas con clics y desconfiaba de esa forma de protestar.

  • Las redes sociales son una trampa
  • Sólo oyen el eco de su voz y los reflejos de su cara

Bauman, polaco de origen judío, tuvo una vida azarosa, lo que quizá lo convirtió en un notable pesimista, pero su originalidad su calidad intelectual y la publicación de docenas de libros y ensayos, hizo que muchas de sus ideas dieran la vuelta al mundo y marcaran huella. En el año 2000, a partir de la publicación de su libro Modernidad líquida, se volvió, además de figura internacional, una celebridad. Llama líquida a esta sociedad en que todo se ha vuelto fluido e inestable, carece de solidez y cambia continuamente de forma. Todo lo que era sólido se ha licuado, los principios, los acuerdos, los amores, los ideales, son temporales, pasajeros, válidos sólo «hasta nuevo aviso».

En 2007 el FCE publicó en México su libro Vida de consumo, en el que comparaba el lanzamiento de cada nueva red social con la inauguración de un nuevo bar en la ciudad, que atrae por la novedad y cae en el olvido en cuanto surge otro. Las redes se han convertido en una forma de consumismo para coleccionar «amigos», relaciones sociales, profesionales o comerciales.

Su crecimiento se debe a que satisfacen dos necesidades muy sensibles del ser humano: intercambiar información personal y formar parte de un grupo. Es evidente que los creadores y promotores de las redes virtuales tocaron unas cuerdas muy sensibles que sólo esperaban la llegada del estímulo adecuado; por eso, de ser el boom del futuro se convirtieron tan rápido en el boom del presente.

EL CONSUMO DE UNO MISMO

BAUMANBauman decía que el cibermundo en el que vivimos, está inmerso en una lógica mercantilista y que para ser alguien en la cibersociedad, hay que saber venderse a uno mismo, y promocionarse como si fuera un producto deseable y atractivo. Esto vale lo mismo para los adolescentes que quieren pertenecer a grupos, incrementar su colección de amigos y ser reconocidos, que para los profesionales que navegan en la red o escritores aficionados, para todos es indispensable el marketing.

Todos emplean las armas a su alcance para ganar reconocimiento e incrementar el valor de lo que tienen para vender, que es su propia persona, ser el producto y el promotor obliga a reciclarse constantemente para captar la atención.

Desde su retiro, como profesor emérito de la universidad de Leeds, en Inglaterra, Zigmunt Bauman analizó con rigor muchos fenómenos de la sociedad actual y se dio tiempo para escribir cerca de 70 libros, y viajar por el mundo dando conferencias y participando en seminarios, lo que lo convirtió en un referente obligado en la sociología.

Analiza, entre muchos, el tema de la felicidad, y señala cómo adquirir bienes es parte de la felicidad en el mundo actual, un nuevo gadget electrónico, un par de zapatos nuevos o asistir a los lugares de moda, nos hacen sentir «plenos», como anuncia la publicidad. Después, dar fe de ello en las redes sociales, con múltiples fotografías, completan el cuadro.

Bauman comentó también una característica de nuestra sociedad actual que rompe radicalmente con épocas anteriores: la casi «necesidad» de revelar detalles íntimos de las vidas privadas. Es una sociedad, dice, que destaca por haber borrado los límites entre lo privado y lo público y por haber convertido casi un una virtud, una obligación, el exponer abiertamente los asuntos íntimos, y quien se niega a ello queda eliminado. Descanse en paz Zigmunt Bauman.

 

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