Carlitos ¿el presidente? Slim

MÉXICO, INC.

Está de moda que los empresarios multimillonarios se lancen para presidentes y SlimmMéxico, no es la excepción a esta tendencia. Sin embargo, el ingeniero Slim dijo que no postulará para los comicios del 2018 aunque cuente con casi el 30% del apoyo de los millennials, incluso sin haber hecho campaña.

Pero, qué pasaría si su perspectiva cambiara, si creyera que además de impulsar a México desde los negocios, lo pudiera hacer desde la política. ¿Se mantendría su toque de Rey Midas? ¿qué podríamos esperar de su hipotética gestión?

Por Bernardo Flores Heymann

Carlos Slim Helú, antes de ser el admirado y multimillonario mexicano, es una persona inteligente, capaz y visionaria. Es padre de familia, abuelo y toda una leyenda. Mitos giran en torno a su figura. Hitos se crean alrededor de sus inversiones. Es austero, hasta donde su fortuna se lo permite y quizá su perfil es, por tanto, el adecuado para convertirse en CEO y Presidente del consejo no una nación como México, sino de una empresa a la que llamaremos México, Inc.

SlimSí, ya sé, entraríamos en terribles discusiones sobre sus conflictos de interés, como ha sucedido desde la década de los 90, cuando se hizo de Telmex. Deberíamos dialogar sobre su gabinete y círculo cercano. Aclarar sus relaciones comerciales, influencias y amistades, pero supongamos, por un momento, que todo eso pasa a un segundo término, que Carlos Slim gana la presidencia. El ingeniero ya es una figura de poder que además lo ostenta: mientras políticos, analistas y académicos se truenan los dedos por la presidencia de Trump, Carlos Slim ofrece un discurso de calma y oportunidad: habla de invertir en México, de capitalizar sobre la crisis (de la que él tiene amplísima experiencia), y ser creativos. Tanto es su poder, que cuando se dirigió a la nación para explicar su postura ante el autocrático presidente estadounidense, el peso revirtió su tendencia negativa y le ganó terreno al dólar.

Carlos Slim asegura que no tienen interés en la política, pero un sueño guajiro mexicano sería tener a uno de los hombres de negocios más capaces del mundo dirigiendo al país. Con base en su experiencia en diversos temas, así podría trabajar su eventual gabinete.

 

Secretaría de Educación y Cultura, cimientos del éxito

Carlos Slim es ingeniero civil por la máxima casa de estudios nacional, la UNAM, donde también fue docente mientras estudiaba. Pero sus dotes como profesor tuvieron un origen en el aprendizaje práctico. Como con sus hermanos, Carlos Slim recibió de su padre una libreta para llevar la contabilidad de sus “domingos”, con su padre revisaba semanalmente cuánto recibía y cuánto gastaba. Los ejercicios de contabilidad y finanzas básicas lo llevaron a tener su primer chequera a los 12 años y a comprar bonos del Banco de México a la misma edad. Pregunto, ¿qué niño sabe a los 12 años hacer un balance general básico? Tristemente, hay adultos que no saben siquiera qué es eso.

Esta dinámica, la de poner al alumno a hacer más que a memorizar, seguramente sería muy útil y disruptivo en nuestro sistema educativo. Además, durante la crisis de 1980, el ingeniero daba cátedra a sus hijos sobre economía y negocios utilizando el método del caso con ejemplos reales, según ha dicho su hijo Patrick. Este modelo educativo también impulsa a los alumnos a aplicar la teoría en la realidad. A esto, podemos sumar la atención personalizada en el modelo. Seguro esto podría ser un fortísimo pilar en su campaña en el discurso de cómo mejorar la educación en México, Inc.

¿Y la cultura? Con más de 64 mil piezas de arte en su haber, el señor Slim centra sus esfuerzos de curaduría en la difusión del patrimonio artístico mexicano y europeo. Su museo, el que lleva el nombre de su esposa, es gratuito y, con las alzas de este 2017, quizá su modelo podría ser replicable en las exposiciones gubernamentales. Además, creó y preside la Fundación Centro Histórico para rescatar y revitalizar los espacios. ¿Han visto que bonito quedó? Sin duda alguna estos esfuerzos pueden tener un dejo sentimental, las calles del centro vieron nacer el poderío de la familia Slim.

Además, bajo la omnipresente mirada de Grupo Carso, existe el Centro de Estudios de Historia de México, dentro de la Fundación Carlos Slim. ¿Cómo sería la historia contada desde los anales de la economía y los negocios?

 

Hacienda, Energía y los negocios

Aunque los orígenes de los negocios de Slim Helú iniciaron cuando el ingeniero tenía solo 25 años, el desarrollo del imperio inició en los 80. La crisis nacional de ese momento exigía invertir en México, crear empleos y ofrecer, desde su trinchera, mejores condiciones para el desarrollo nacional. En esta década Slim compró Cigatam, Bimex, incrementó su participación en Sanborns, Seguros de México (para crear Grupo Financiero Inbursa), así como Minera Frisco, Euzkadi y los hoteles Calinda, hoy Grupo Ostar.

“Invertir en México”, linda frase y va ligada con su especial mentalidad sobre la filantropía. El Ingeniero no cree que regalar el dinero sea una solución, para él, poner a trabajar el dinero es la mejor manera de ayudar ya que con ello, se generan empleos y mejores condiciones de vida.

Luego de la crisis de 1929, Estados Unidos invirtió en infraestructura para levantarse del hoyo que habían cavado sus especuladores. El modelo ha sido replicado por Slim Helú en varias ocasiones, pero sólo para sus negocios. ¿Sería posible que su visión sirviera para mover a México?

 

Comunicaciones y Transportes

La joya de la corona del Rey Slim, vino con la licitación para comprar Telmex en la masiva privatización de los bienes del estado en la década de los 90, y no lo hizo solo, France Telecom y SBC, fueron sus socios originales. Claro, el ingeniero ha invertido millones en crear la red más grande del país y casi de América Latina, pero sus competidores mucho han juzgado las barreras que tuvieron para abrir el mercado.

Esta red es, además, el pilar de América Móvil, el quinto proveedor de telefonía celular en el mundo. Carlos Slim fue un visionario y pionero en el tema de la comunicación inalámbrica al ser de los primeros en utilizar un sistema de prepago, acercando a los usuarios a esta tecnología.

Si Trump presume estar en la lista de Forbes de los hombres más ricos del mundo, Slim puede decir que ha sido nombrado el personaje más adinerado en al menos tres ocasiones y desde hace ya varios años se mantiene en el top 10. Y esto, como mexicanos, nos fascina presumirlo.

Además, en temas de infraestructura, Carso, el brazo desarrollador del imperio Slim ha sido el artífice de varias obras importantes. Actualmente, de la mano con ICA, serán los responsables del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Por si fuera poco, Slim es el socio mayoritario del legendario New York Times, ofrece contenidos OTT a discreción por medio de Claro Video y se perfila para crear, otra vez, un imperio nuevo, basado en los medios digitales y la nueva televisión dirigida al mercado hispano en Estados Unidos.

¡Ah! Y si de invertir en México se habla, el ingeniero, junto con JAC Motors, armadora china, invertirán cerca de 216 millones de dólares para fabricar autos en el estado de Hidalgo.

 

Otras secretarías

En el ámbito turístico, el magnate mexicano mantiene el negocio de su grupo hotelero OSTAR con propiedades en ocho locaciones interesantes con constante afluencia turística. Su ojo crítico no falla, ni este negocio.

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Incluso en el tema de Salud, el prócer de las telecomunicaciones ha invertido incansablemente. Por un lado, es socio de la cadena Star Médica, grupo hospitalario que ha crecido exponencialmente haciendo no solo digna competencia a otros oferentes, pero intentando cubrir aquellas áreas de oportunidad descuidadas por el gobierno. Además, por medio de la Fundación Carlos Slim, el ingeniero invirtió 65 millones de dólares en la investigación del genoma del cáncer en el mundo.

 

¿Hay más?

Sí, siempre hay más. Es dueño de Sears, Saks Fifth Avenue, y cuanta cosa se pueda imaginar. Incluso, en algún momento se llegó a decir que 2 de cada 10 pesos gastados por los mexicanos caían en las manos del ingeniero. Si de cualquier manera se llena las manos con el trabajo de los mexicanos, como presidente podría incluso renunciar a su salario federal.

Gengis Khan fue uno de los conquistadores más importantes de la historia y Slim, el Midas mexicano, el que piden para la presidencia, lo admira por su visión estratégica. La posibilidad de tener un empresario dirigiendo desde Los Pinos no es descabellada y quizá, dirigir un país, con una perspectiva de negocios, es justo lo que se necesita para cambiar los ánimos y arrancar de tajo a una clase política corrupta y venenosa.

Quizá no sea tan loco pensar en un México, Inc.

 

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