Richard Branson – La pureza en los negocios

Ser virgen implica carecer de experiencia en cierto ámbito, pero también mantener la pureza de un ente. Richard Branson ha logrado esa mezcla entre ética, negocio y humanismo con Virgin, un impero que trasciende económicamente, pero que que se traduce en innovación, filantropía y talento.

Bernardo Flores Heymann

Con más de 26 millones de seguidores en todas las plataformas sociales, Richard Branson es un referente en los negocios mundiales y un gurú en temas de emprendedurismo. Aunque su fortuna es relativamente pequeña (5.1 mil millones de dólares) en comparación con la de otros magnates, Sir Branson, es también conocido por su labor filantrópica y humanitaria pero sobre todo, por dirigirse con la más alta ética en sus negocios y en el trato con sus miles de empleados.

El nombre Virgin nació cuando un empleado de Branson lo sugirió al hacer hincapié en que todos eran vírgenes en los negocios. Una virginidad que se ha mantenido impune a lo largo de más de seis décadas bajo la aparente laxa visión de un emprendedor que le gusta vivir la vida al límite.

Lo que sí importa

Como casi todos los mangates self-made, la historia de Branson comienza con un cliché que marcó a los emprendedores del siglo XX: no acabó la escuela, de hecho, la abandonó a los 15 años para convertirse en periodista y hombre de negocios, el resultado de esta su primer aventura fue la revista Student, que en menos de dos décadas se convirtió en Virgin Group. El filántropo británico ha creado más de 400 empresas y ha estado al borde de la quiebra en dos ocasiones. Branson ha fracasado en varios proyectos vírgenes relacionado con autos, novias y refrescos de cola. Sin embargo, estos reveses se han transformado en importantes lecciones de vida que no duda en transmitir a los millones de seguidores que lo consideran un guía al momento de tomar decisiones trascendentales.

Richard ha triunfado en lo que quiere hacer de su vida y es conocido por tener una actitud positiva. El caballero inglés tuvo un accidente casi letal a bordo de su bicicleta a finales de agosto de 2016 pero, así como es diligente en sus negocios, se levantó y toma la caída como una oportunidad para aprender. También en 2016, líderes del Partido Laborista en Inglaterra pidieron a la corona inglesa retirar el título de caballero honorario por temas fiscales. Branson que suele no meterse en política, mostró un video del fraude de la campaña en su contra. “Será el sereno”, dirán algunos, pero cuando los titulares hablan de Branson, se refieren a él como una persona digna de admirarse, honesta y directa.

La historia de emprendimiento de Richard Branson es más bien conocida, su primer negocio, la revista Student incluyó entrevistas a personalidades como Mick Jagger. Seguido de esto, abrió una tienda de discos en Londres, un estudio musical en Oxford y, para 1972, lanzó la disquera Virgin Records, el origen del imperio de Branson.

El “doctor sí”

Bajo el sello de Virgin Records, Branson dio entrada a nuevos músicos y ritmos que las disqueras tradicionales rechazaba, como los Sex Pistols y Boy George. Durante una década esta disquera vio pasar a Janet Jackson, Lenny Kravitz, y muchos otros músicos y artistas de renombre internacional. Doce años (1984) después del nacimiento de Virgin Records, el emprendedor se aventuró en un nuevo proyecto: Virgin Atlantic, una línea área que ha crecido de manera exponencial hasta crear una división, aún en desarrollo, para ofrecer viajes espaciales comerciales.

“Mi interés en la vida viene de imponerme retos, aparentemente inalcanzables, para elevarme por encima de ellos, desde la perspectiva de querer vivir la vida al máximo, debía intentarlo”, dice Branson sobre las razones que llevaron a aventurarse con Virgin Atlantic.

Sin embargo, para 1992, el magnate tuvo que vender su disquera a EMI por 500 millones de libras esterlinas para rescatar la aerolínea. Branson dice que lloró cuando la venta se formalizó ya que este negocio fue la primera piedra de su imperio.

Para 1999 Richard se lanzó por otro negocio, el de la telefonía móvil y abrió Virgin Mobile, que desde entonces ha derivado en Virgin Media, Virgin Comics, entre muchos otros negocios vírgenes.

Quizá entre los proyectos más ambiciosos de Branson está el de Virgin Galactic, la primera aerolínea espacial comercial que nació en 2004 para ofrecer vuelos espaciales comerciales, aún sin éxito. Según el fundador de Virgin Atlantic, en 2009 se podría tener el primer vuelo comercial, sin embargo, la fecha se ha visto retrasada por un sinnúmero de retos tecnológicos. Pero eso no detiene a Branson, pues sabe que el éxito no está garantizado en Virgin por ser Virgin, y siempre hay cabida para el fallo.

Seguir a Branson en redes sociales es entretenido y formativo. Su blog normalmente habla de emprendimiento, da consejos sobre negocios y responde a preguntas que recibe: ¿Por qué apoyo tal causa? ¿Qué consejos dar para nombrar un negocio? ¿Qué hago para ser feliz? Entre muchas otras. En cada posteo, se infiere que Branson es feliz, que Richard, el la-vidacondecorado caballero inglés, vive relajado y que se toma el tiempo de pensar, analizar y ofrecer, en la mayoría de los casos, un mensaje impactante y realizable. Y es que, probablemente una de las mejores lecciones que cualquier persona –hombre de negocios, emprendedor, filántropo o playboy– puede aprender de él es su lema: “La vida es más interesante cuando dices que sí”, y gracias a esto, Branson es conocido como Dr. Yes.

 

 

Una lección de humildad

¿Quién no quiere poseer cuatro islas privadas y que una de ella sea su casa? Además, poseer 5.1 mil millones de dólares, viajar por el mundo, vacacionar por África, Oriente y dedicarse impartir conferencias sobre lo increíble que es ser uno mismo. Sir Richard Branson es el presidente honorario de Virgin Group, la dirección y gestión de sus negocios está en manos de “personas más capaces” que él. ¿Más capaces? Bueno, el así lo considera.

Para ser como él se requiere visión a largo plazo, un deseo casi enfermizo de aventura y una eterna sonrisa. Con escasos 28 años, Richard Branson compró 300 mil metros cuadrados de tierra en el Caribe, específicamente, compró Necker Island, en las Islas Británicas, lugar de su actual residencia por 180 mil dólares y que actualmente es posible rentar por 65 mil dólares diarios. Pero casi 10 años antes de comprar su casa de retiro tempranamente, Branson tuvo que aprender de humildad al intentar hacer un pequeño fraude fiscal.

Su tienda de discos en Londres vendía discos a un precio menor que la competencia, y aunque tenía éxito con eso, no generaba suficiente ingreso, por lo que tramo un esquema sencillo para evadir impuestos: no pagar impuestos sobre los discos que vendía al tiempo que simulaba exportarlos, aunque se vendieran en Gran Bretaña. Antes de ser multimillonario, Branson estuvo en prisión. Poco tiempo, una noche, pero esa noche fue más que suficiente para modificar la mentalidad del emprendedor.

La heroína de Richard es su madre, Eva, quien hipotecó su casa para pagar la fianza de su hijo y, cómo lo escribió Branson en Loosing my Virginity, su primer libro, “los incentivos vienen en todos tamaños y formas, pero evitar ir a prisión ha sido el incentivo más persuasivo que jamás he tenido”. Esa noche en la cárcel, marcó en el emprendedor la necesidad de ser siempre legal en sus negocios y mantener la pureza y la virginidad de todas sus proezas.

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