Contrapesos – Política Abierta

Por Agustín Llamas Mendoza

Cuando se piensa en el sistema político mexicano y se califica al mismo como democrático y se suele pensar que es así porque tiene un modelo electoral y de partidos suficientemente funcional, normalmente se está equivocado.  Los consensos internacionales, muchas veces suelen calificar a los países como democráticos cuando tienen procesos electorales funcionales. Hoy sabemos que ello no es suficiente para que cualquier sistema obtenga tal calificación.  Sin ánimo de ser exhaustivo, para poder calificar un sistema como democrático es importante que el mismo tenga ciertas características:  instituciones confiables y eficientes, un estado de derecho y, sobre todo, demócratas. Otra manera en la que se puede calificar dicho sistema, es si tiene o no pesos y contrapesos.

También se suele pensar en la democracia como un absoluto, existe o no existe. Sin concluir que en realidad es un proceso suficientemente elástico para moverse entre más o menos democracia en el sistema. En ella no existen los extremos.

Pero no solo la democracia es un cúmulo de características, también es una serie de relaciones que van en un sentido y de regreso.  La democracia es un sistema dinámico, donde las fuerzas de los diversos vectores se compensan y ello genera y promueve en el sistema, condiciones de avance minimizando los costos de transacción entre los actores.

Pero los contrapesos no se materializan de manera exclusiva en las reglas del juego (instituciones), sino que también en el comportamiento de los actores. De ahí que no basta contar con instituciones bien diseñadas y promotoras de comportamientos democráticos. La conducta de los actores es fundamental, si ella no se mueve en el ámbito de la ley, por ejemplo, o implica acciones democráticas en el sistema, la corrección a esas acciones debe llamar a la punidad a los responsables de esas instituciones.

Así como a los ciudadanos no habría que dejarlos “solos” en el sentido de que todos se comportaran dentro del marco de la ley, igualmente a los políticos nunca hay que dejarlos en solitario, no sólo por las restricciones que les son impuestas, como a todos, sino porque también debiéramos contar con una sociedad participativa que audite y vigile permanentemente a los políticos.

Cualquier actor intentará maximizar sus propios intereses, ya sean políticos y/o económicos. Por ello, es importante establecer límites a esas “tentaciones” monopólicas de los actores. Unos porque inevitablemente buscarán acumular todos los recursos que puedan, y otros porque querrán acumular todo el poder que se les permita.

Hoy, nuestro sistema está desconfigurado. Existen pesos (derechos para todos, por ejemplo) a lo largo y ancho de todo el sistema, pero no tenemos los correspondientes contrapesos (responsabilidades para esos derechos). Un sistema que solo se basa en los derechos para sus actores lo que promueve es la desarticulación social a costa del bien común.

Pero nuestro sistema hoy no solo está deconfigurado, adicionalmente nos encontramos en un status de ingobernabilidad: no tenemos proyectos sólidos y duraderos, no existe eficiencia gubernamental y tampoco parece que el sistema esté resistiendo las demandas sin recurrir a la violencia.  Pero lo más grave es que cada sector (económico, político y social), caminen sin coordinación alguna entre ellos.  Cada uno va maximizando sus propios intereses y así no se puede construir un país donde todos quieren todo y muy pocos quieren para todos.

Icono OK

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: