Cuando el futuro ya nos alcanzó

Por Bernardo Flores Heymann

 

La inteligencia artificial (IA) ya está aquí y no, no viene representada como un niño tierno personificado por Harvey Joel Osment en una fallida película de Kubric. La IA es parte de cuando-destino-nos-alcance-1973-620x330nuestra vida diaria y ya es tan común que la obviamos en cada momento. No, tampoco estamos hablando de una belleza fatale como Alicia Vikander, en Ex-Machina, que supera todas las pruebas de Turing. La IA está en nuestro celular, computadora, en incluso en nuestra cuenta de Netflix.

Escribimos mensajes de texto y una forma primaria y básica de IA es el texto predictivo. Sí, la memora del celular aprende cómo escribimos, qué decimos y a su vez nos sugiere las palabras que deberíamos utilizar. Pocas personas se han percatado de eso porque lo consideramos natural., pero si lo analizamos a fondo, quizá su celular sea el dispositivo que mejor los conoce.

Uno de los riesgos latentes que hay con el uso de la IA, como bien mencionaba Asimov, es que llegará un punto en que esta aprenda sobre sí misma y se supere, superándonos. Y no estamos lejos de que eso suceda. La computadora AlphaGo aprendió nuevas estrategias, entre juegos, para derrotar al mejor jugador del mundo en dos ocasiones. Expertos dicen que esto es un avance, ya que, en el futuro cercano, una computadora podrá aprender a relacionar síntomas sobre un padecimiento y curarlo. Suena bien esa parte, pero en el junto, es de miedo.

¿Dónde está la IA hoy?

Hay una empresa en Chicago que está poniendo a temblar a los periodistas. Se llama Narrative Science y utiliza complejos algoritmos y patrones de reconocimiento que le permiten emular a un escritor. Aunque las fabulosas máquinas actualmente escriben únicamente sobre encuentros deportivos pequeños (partidos de baseball escolares), el fundador de la empresa considera que su invento podría ganar un Pullizter para 2030. Hoy por hoy, empresas de la envergadura de Forbes, Deloitte y MasterCard, entre otros, utilizan el servicio Quill de Narrative Science para que sus algoritmos analicen a profundidad su big data y lo traduzcan en reportes digeribles por todos. Algunos otros medios le permiten hacer las notas de cierres bursátiles diarios que todos digerimos sin saber que fue un robot quién las hizo. inteligencia-artificial

Mark Zuckerberg es uno de los principales promotores de la IA y su plataforma social es, sin lugar a dudas, el mejor caldo de cultivo para probar sus avances. ¿Cuáles? Podemos empezar con la herramienta que reconoce los rostros de la gente que queremos etiquetar en las fotos, pero más allá de eso, la maquinaría detrás de Facebook analiza los datos y aprende de ellos. Los updates y status que la plataforma te muestra no están pensados al azar, llegan a tu timeline en determinada posición según las veces que “te ha gustado” lo que esa persona tiene que decir. Lo mismo pasa con los anuncios que nos muestra. Google sabe todo de ti, pero Facebook sabe todo sobre ti.

Pero no todo lo relacionado con la IA es lindo. Elon Musk, el visionario CEO de Tesla y SpaceX asegura que esta tecnología será peligrosa para los humanos en cinco años. Sus razones siguen la misma tendencia que Asimov, las máquinas aprenderán mucho más rápido que los humanos, se creará una paradoja y “comenzarán a borrarnos como nosotros lo hacemos con el spam mail”, según Musk.  Para ello, el “Tony Stark” de la vida real, ha optado por fundar OpenAI, una organización no lucrativa en la que los desarrolladores de IA puedan cooperar con el fin de llevar una investigación unánime que, en lugar de fomentar la revolución de las máquinas, invite al siguiente paso cuántico de la informática. La ONG ya tiene mil millones de dólares en fondos proporcionados por Musk, Amazon y el fundador de LinkedIn.

Google también está en la carrera por desarrollar inteligencia artificial más rápido y con mejores resultados. Ya contamos con una excelente asistente personal llamada Google Now, están a la vanguardia en el desarrollo de vehículos autónomos y su apuesta está en la realidad virtual. Gmail comienza a ofrecer respuestas sugeridas a tus correos según el destinatario y la conversación previa. Google Maps sabe a dónde vas, por dónde vas y te sugiere rutas. Google, en general, sabe más que mi esposa de mí. Si usas Android, incluso el sistema operativo organiza las alarmas según tus rutinas y calendarios, te habla de clima e incluso te dice cómo podrías vestirte hoy. Sí, Google sabe todo. Sí, puedes apagar estas funciones. O prenderlas, depende que tan paranoico seas.

¿Y mañana?

Un problema con la AI de hoy es que es incapaz de procesar emociones, los robots de Narrative Science escriben bien, pero les falta la capacidad de impostar sentimientos en sus palabras. Lo mismo pasa con los robots que tocan instrumentos, son perfectos, pero lastiman el oído humano al no poder expresar la música.

Microsoft no está muy detrás en los avances de IA, Amazon le pisa los talones a Google, pero adelanta a Facebook en varios temas. Las apuestas por la realidad virtual (RV) y realidad aumentada (RA) son también parte integral de la inteligencia artificial. El señor Zuckerberg está dando pasos agigantados con la Oculus, Samsung lo sigue de cerca, la televisión 3D ya es cosa del pasado.

Es imposible frenar al mundo… pero es posible mantenerlo humano. Mientras no queramos “humanizar” la tecnología y la inteligencia artificial, me parece que seguimos avanzando, velozmente, por buen camino.

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