Pastillas para la energía

LA VIDA SEGÚN ZAGAL              zAG

Vivimos tiempos de salir a correr muy temprano y tomar whisky muy tarde. La empresa ha puesto al reloj en nuestra contra. Yo mismo estoy escribiendo éste artículo a sabiendas de mi agenda. Otra noche sin dormir bien.

Ayer mientras conducía por periférico, me di cuenta que los edificios poco a poco van cubriendo el horizonte. Nuestra vida “moderna” es claustrofóbica. Hace un par de décadas pensar en mirar por encima de una nube era algo fantástico, ahora cerramos la ventana del avión para que no refleje luz en la pantalla de nuestra lap-top. Los Oxxo ya venden pastillas para la energía, sabrá Dios que contienen. He visto en los ojos de mis colegas y en los míos un cierto cansancio. Depresión y mientras más grande sean las enmiendas, más fuerte vendrá. Muchos anhelan dirigir una empresa y ser emprendedores sin tener idea de los bajones que lleva consigo. Para ser empresario hace falta destreza en los negocios, pero también entereza de carácter, paciencia y un mínimo de salud.
Por suerte, en nuestro siglo, la depresión ya no es tan mal vista, aunque sigue siendo ignorada por muchos. Tontamente la confundente con la debilidad de carácter, sin tener idea que tiene componentes genéticos. Por momentos, pienso que la depresión es la epidemia del siglo XXX; todos los sectores sociales tienen caminos propios para llegar a ella. La mujer del campo que teme ser golpeada por su marido, el obrero que se angustia cada fin de mes, el empleado que teme perder su trabajo cuando cumple 40, el director que mira las finanzas como un tobogán.
La depresión se caracteriza por la pérdida de ánimo, uno no quiere salir de su cama. Todo le preocupa y de pronto, el mundo nos queda demasiado grande. Perdemos la capacidad de gozo. Se borra la sonrisa y la motivación, la competencia nos rebasa y peor aún, ¡nos da gripa! No pocas veces, la somatización es el anuncio de la depresión.
Aunque muchos crean que es cuestión de voluntad, es mi deber comunicarles que están errados. La depresión generalmente está relacionada con la química cerebral. Literalmente no podemos deshacernos de ella hasta restablecer la armonía del cuerpo. Debemos ir al médico y que éste nos devuelva a la normalidad. Cómo filósofo yo recomiendo leer a Platón y a Epicuro, ellos vaya que saben cómo hablarle al ánimo, que en la actualidad sabemos que es distinto a la depresión aunque siempre van juntos. Y más que nada recomiendo comprensión. Exigirnos despiadadamente a nosotros mismos y a nuestros empleados en aras de su crecimiento no siempre es buena idea. Somos humanos, no máquinas; trabajamos mejor en entornos hospitalarios que en campos de batalla. FB Zagal (1)
Hace unos años beber era un buen remedio (sic) para el estrés, ahora acuñamos el término workaholic; en serio estos tiempos cada vez me asustan más. Señores, ¡justo medio! Necesitamos moderarnos. Beber con amigos y contar las desgracias es buen remedio contra la tristeza, beber sin amigos y tragarse las desgracias es buen camino para la perdición. Cuiden su ánimo, cuiden su interior, cuiden sus hábitos y duerman. Si algo aprendí de la vida es que dormir menos de seis horas es la vía rápida para la frustración, y si duermen bien y les va mal, al menos no estarán cansados.

 

 

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